¡Muy buenas a todxs!

Soy Jose, cordobés del 86, y viajé a India con una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación para trabajar en la Embajada de España en Nueva Delhi durante cuatro meses. Poquísimo, si se tiene en cuenta lo muchísimo que hay que vivir en el subcontinente indio. Aterricé con algunas ideas de lo que sería mi trabajo y sitios que quería visitar, pero sin conocer a nadie y sin nada fijo. Sólo tenía claro que viviría la India desde dentro, con todos los sentidos, y evitar ser un turista más; atraído por las escenas más típicas pero sin comprender el trasfondo de todo lo que sucede detrás de esa imagen. No me iría al barrio donde residen la inmensa mayoría de expats o residentes de otros países, sabía que quería convivir y compartir vivienda con gente local y la experiencia no pudo ser mejor desde el primer momento.

Red Fort, Delhi, símbolo de la independencia de India.

Buen reflejo del país es su capital, Delhi, calurosa, intensa y pictórica. Merece la pena ser recorrida con alguien que conozca el lugar, que haya vivido allí, y que no sólo señale la estampa a fotografiar. Más allá de los típicos monumentos, recorrer el Chandni Chowk y comprar en los comercios locales es toda una experiencia.

Chandni Chowk, Old Delhi.

El estado de Rajastán es uno de los más bonitos del país. Ciudades como Pushkar se pueden ver en un día, pero si te tomas dos días podrás vivirla tranquilamente; pasear por el lago sagrado, por las coloridas callejas, quedarte en alguno de los albergues locales y disfrutar de su comida vegetariana, fotografiar la fauna que habita la ciudad (vacas, burros, camellos…), o subir andando a alguno de los templos.

Pushkar, en el Rajastán.

Seguro que os han contado leído algo de Agra, del Taj Mahal y del Fuerte, son espectaculares y no os decepcionarán. Es del todo recomendable ir con alguien que te cuente la historia de cada sitio por unas pocas rupias. Lo que quizás no se ha contado tanto es la pobreza que rodea a la ciudad, los niños trabajando en la calle vendiendo artículos, la acumulación de basura y la explotación que sufren los animales de la zona para el confort del turista. Fue a la vuelta de este viaje, con todas estas cuestiones del tipo ‘Viajero Vs. Turista’ cuando conocí a Olga y a su compañero Ion de in2Light, con los que además comparto profesión, y me explicaron entre una y otra Kingfisher en qué consistía su proyecto y su modus operandi, además de sus visitas a la Fundación Vicente Ferrer, donde yo quería pasar mi última semana en India. La primera impresión no pudo ser mejor, y por lo que les he seguido en redes les considero necesarios y la verdadera forma de viajar dejando un impacto positivo como huella y llevándote lo mejor de India.

El fuerte de Amber en Jaipur es impresionante y puedes caminar descubriendo historias y espacios en él hasta perderte. En el caso del Templo de los Monos, es algo realmente mágico ir al amanecer, cuando aún no ha llegado ningún turista, pero los locales acuden para sus baños y rituales en el agua y en los templetes. Te explican los rituales y hasta te pueden invitar a participar de uno de ellos, envuelto en una intensa atmósfera de olor a la quema de hierbas y rodeado de monos y vacas. Déjate ‘engañar’ por un chamán que te lleve al interior del templo y te lo enseñe, te recite oraciones de purificación y te coloque pulseras y collares de flores, después le podrás dejar una propina de cien rupias.

Ritual en el Templo de los monos, Jaipur.

Hay muchos más destinos impresionantes, Varanasi con sus rituales de purificación y Dharamsala – McLeod Ganj también te atrapan y se te quedan grabados. Este último, en el inicio del Himalaya indio, guarda un sentido conflicto de los exiliados tibetanos que huyen de la persecución religiosa por parte de China.

Notas de viaje en Varanasi.

Mi último viaje fue a Anantapur, Andhra Pradesh, una de las zonas más pobres de India y donde la Fundación Vicente Ferrer lleva décadas construyendo y mejorando las condiciones de vida de los más desfavorecidos. Lejos de los típicos paquetes de viaje, la fundación te propone recorrer toda la región visitando los proyectos que más te interesen o en los que pudieses colaborar. Allí puedes visitar aulas y talleres de formación, escuelas para discapacitados, hospitales, comedores, pistas deportivas y hasta pueblos enteros reconstruidos por la Fundación.

¿Plan mañanero? Donar sangre en el hospital de Bathalapali, Andhra Pradesh

Estos viajes, sabiendo que tu pequeño aporte está sirviendo para el desarrollo de estas áreas te traen de vuelta un sentimiento muy parecido a lo que, según me comentaron compañeros españoles, se siente cuando estás en manos de in2Light. De ahí la importancia de viajar de esta manera, conociendo ONG’s y proyectos de desarrollo y además tratando con las gentes más auténticas y queridas de la bella India. Espero haber transmitido lo increíblemente mágico de este viaje que recomiendo al cien por cien con los compañeros de in2Light, y desde aquí les mando un fortísimo abrazo.
¡¡Hasta pronto!!